Mis comienzos con Ana (1)
Lo cierto es que conocí a Ana una noche de fiesta recorriendo pubs musicales en León. Yo por aquél entonces tenía 25 años y ella aún disfrutaba de los 21. Era poquita cosa, 1,61 m: morena, delgadita, con caderas breves pero, eso sí, con generosas tetas. Aunque no era especialmente guapa, sí era muy agradable hablar con ella. Estudiaba magisterio y tocaba en un grupo musical de la movida leonesa.
Intimamos en seguida y cuando quisimos darnos cuenta, llevábamos varios días saliendo por las noches, disfrutando del León nocturno. No éramos novios, pero nos atraíamos mutuamente: Bailábamos, íbamos al cine,... pero cuando querías traspasar fronteras en la intimidad, era bastante sosa y apenas te daba cancha.
Eso era así, hasta cierto día en que quedamos en el Húmedo, éste es un barrio de León en donde se alterna entre cañas y tapas.
Eran las ocho de la tarde cuando llegué al bar en el que estábamos citados, como lo hacíamos habitualmente, me hizo esperar y, al poco, la vi llegar acompañada de un chico.
Me acerqué a ella, pero ella respondió retirándose, haciendo como que no me conocía y dándome a entender que con quien estaba era con el otro. Lo intenté varias veces cada vez más extrañado de su actitud, y con el mismo resultado: me esquivaba dándome la espalada o alejándose con el chico. Llegué a cabrearme muchísimo, pero sin manifestarlo, simplemente me fui a casa solo, rumiando lo sucedido.
Me puse a ver la tele, intentando olvidar lo sucedido, pero con un gran resquemor ante una situación que no entendía. En ello estaba cuando sobre las 11 y media de la noche llaman a la puerta y me encuentro con Ana, quien me pide pasar para hablar. Yo, dando muestras de “no pasa nada”, la invito a pasar. Me pide perdón por lo sucedido, me dice que no sabe qué le ha pasado, que se encontró con este chico,... tofo ello en una actitud temerosa y muy sumisa, algo que desconocía en ella.
Obviamente sus explicaciones me crecieron, pues aunque había adoptado en principio una posición de “no me has hecho el daño que imaginas... no ha pasado nada”, pasé pronto a una actitud severa, dada su sumisión.
Le dije varias cosas de forma enérgica: “¿quién crees que soy para tratarme así?. ¿Crees que soy tan gilipollas como para sentir celos?. ¿Eres tan estúpida que con un “perdona, no lo hice con intención”, es suficiente?... Por mi tienes la puerta de la calle abierta, sólo tienes que cerrarla por fuera y no volver a cruzarte más en mi camino..” y cosas por el estilo”.
Ella sólo cabeceaba y balbuceaba cosas como “lo siento... he sido una tonta... no sé porqué lo he hecho... sólo quiero estar contigo...”
Claro que yo al principio no caí en la cuenta, pero ella no hacía más que insinuarme que merecía un castigo, pues repetía frases como “merezco lo que me digas,... Castígame, si quieres, por mi comportamiento,... Hazlo. He sido mala. tienes toda la razón... soy una estúpida”.
Hasta que la dije que se había portado como una niña y que necesitaba que alguien la enseñase a comportarse. Le cambió la cara.
- Podrías guiarme tú. Es verdad que soy como una niña, y necesito un severo correctivo – me dijo.
Y, de pronto, una idea cruzó por mi cabeza. Yo, que de vez en cuando alquilaba vídeos sobre spanking, incluso sobre bondage y sadomasoquismo, tenía a mis pies la oportunidad de expresarme con ella como tantas veces había imaginado.
¿De veras – la dije – estás segura de que necesitas un correctivo?.
Sí, necesito que me perdones. Soy una niña tonta y quiero un hombre severo, que me eduque.
¿Estás segura de lo que dices?
Y ella, de pronto, dejó su imagen sumisa y levantó la mirada, desafiante, y me dijo lo que en ese momento quería escuchar:
- ¿A qué crees acaso que he venido entonces?.
Me quedé mirándola, la tomé por la barbilla y mirándola a los ojos le dije:
- Tú lo que necesitas es unos buenos azotes..
... ¿Y tú crees que serás capaz de dármelos?




Maria Jose dijo
Hola.....
Ya habia leido tu relato, varias veces ademas, lo que no recuerdo es donde. Leerlo de nuevo me ha gustado tanto como la primera vez....
Buen inicio y larga vida a tu blog.
11 Julio 2007 | 02:08 AM