spankthor http://spankthor.lacoctelera.net es-es Deportes dominante spanker madrileño http://s3.amazonaws.com/lcp/spankthor/myfiles/Luis_Encierros200565x65.jpg spankthor http://spankthor.lacoctelera.net the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com ÁTAME, http://spankthor.lacoctelera.net/post/2009/10/01/tame 2009-10-01T13:50:59+00:00 Ya sabía lo que la esperaba. Habíamos estado en el cine viendo Átame, de Pedro Almodóvar, una película que gira en torno a un secuestro en el que la protagonista es atada y secuestrada. Ana no hacía más que comer pipas y molestar a cuantos estaban cerca, incluso fue amonestada por una chica por el constante ruido qué hacía. Yo la advertí en varias ocasiones que se estuviera callada y viera la película como la niña que era.

Llevaba una faldita corta, tableada, y una blusa blanca con un escote generoso, que mostraba, más que ocultar sus dos globos carnosos. Como seguía sin entender, tuve la idea de introducir mi mano en su escote, pasarla bajo el sostén y aferrarle el pezón derecho con fuerza. Ella me miraba sorprendida, pero no decía nada... dejó que mis dedos aprisionaran su carne y apretaran con insistencia.

- ¡Eres una niña estúpida... Te he dicho que dejes de comer pipas, que te estés quieta. Cuando salgamos de aquí, te vas a enterar.!

Bajó su cabecita y me dijo que por favor la dejara, que le dolía. Aún así, apreté un poco más antes de soltarla, y me pasé unos segundos estirando, cogiendo y soltando su pezón. Ella cruzó sus piernas y tuve la impresión de que apretaba una contra la otra.

- Estate quieta... abre tus piernas - y así lo hizo.

Cuando salimos del cine, ella ya sabía que su culito iba a sentir mi mano. Montamos en el coche y le dije que se quitara las braguitas y las guardara en el bolso. Quería que se pusiera caliente, que se sintiera desnuda durante el regreso a mi casa.

- ¿Qué me vas a hacer, Luis? - me preguntó, mimosa.

- Lo que te vienes mereciendo desde hace unos días.

Habían pasado varios días desde que le di su primera azotaina en casa, y desde entonces se había mostrado sumisa y yo diría que hasta obediente en extremo, pero llevaba un par de días provocando una salida mía de tono, y a fe que iba a tener respuesta.

Cuando llegamos a casa me senté en el sofá y le ordené colocarse en posición.

Has sido muy mala, Ana, y tu papi te va a castigar como la niña haragana que eres. Cuando yo te digo que dejes de comer pipas, tú dejas de comer pipas. ¿Oíste?.

Ella bajó su cabeza y puso su cintura sobre mis muslos. Yo le dije que se izara algo más, que quería ver su culo sobre mis rodillas. En esa posición comencé a descargar mi mano, no demasiado duramente, alternando con largas caricias en sus nalgas. Observé cómo tenía la entrada de su cueva calentita, a pesar de llevar unos veinte minutos sin bragas. Le acaricié la vulva, y enseguida ronroneó, inquieta.

Volví a sus nalgas, y comencé a azotarlas más fuerte, duro, que supiera de mi "enfado", con lo que en breve estuvieron coloradas. Una vez cubierto mi propósito, bajé la mira de mi mano y comencé a alternar mis azotes sobre la parte alta de sus muslos..

- ¿Qué, escuece?. ¿Notas mi mano?

Ella se puso entonces a pedir perdón, a decir que había sido como un juego, que no era mala y que no volvería a hacerlo.

- Me da igual. ¿Tú has querido esto, verdad?, pues esto es lo que tienes... ¡Levántate!

- ¡Desnúdate, putón!. Quiero verte desnuda.

Ella se quitó el vestido y el sostén, quedando totalmente desnuda, con sus grandes senos desafiantes, los pezones erguidos, calientes.

- ¿Te gustó la película?... Vamos a ver cuánto te ha gustado... Espérame aquí.

Y salí de la habitación. Cuando regresé, lo hice con varias cuerdas de la mano. Ella seguía allí, de pie, esperándome.

- Buena chica. Date la vuelta y apoya el pecho sobre la mesa brazos sobre la mesa.

- ¿Qué vas a hacer?.

- Date la vuelta, te he dicho - le dije, de la forma más enérgica que pude.

Ella se dio la vuelta, se agachó, y apoyó sus senos sobre la fría mesa del salón.

- Muy bien... Abre los brazos.

Ella estiró sus brazos en cruz sobre la mesa. A continuación, le agarré la muñeca derecha y le até la cuerda alrededor, tras lo cual, jalé del brazo hacia adelante y pasando la cuerda al otro lado, la até firmemente a la pata trasera derecha de la mesa. Hice lo mismo con su muñeca izquierda.

Me retiré hacia atrás para ver cómo había quedado, y allí estaba ella, desnuda, con su culo mirando hacia donde yo estaba, ofrecido y listo para lo que yo deseara. El tronco apoyado por sus tetas sobre la mesa, y los brazos en diagonal y hacia delante, no demasiado tensos y sujetos a las patas de la mesa. Perfecto.

Acto seguido pasé al otro lado de la mesa, para que me viera y me desnudé, dejándole claro cómo había conseguido excitarme. Tomé el cinto del pantalón vaquero, lo doblé y me acerqué a ella. Y mientras le acariciaba las mejillas con la mano, le acerqué mi erecto miembro a sus labios y le dije lo más cariñosamente que pude:

- Vas a sentir de nuevo mi cinto, por desobediente.

- Sí, cariño, dame tu cinto, Dame con él. He sido mala y lo merezco.

Froté un poco mi polla sobre su rostro y lo introduje despacio entre sus labios. Ella sacó la lengüecita y le dejé jugar brevemente con él.

-¡Basta! - y me retiré, dando la vuelta a la mesa y acercándome a sus nalgas calientes. Posé mi mano sobre ellas y acaricié levemente su vulva, ligeramente humedecida. Hurgué enseguida dentro de su cavidad durante unos momentos, hasta que observé lo excitada que se había puesto.

Fue entonces cuando comencé a dejar caer el cinturón sobre su trasero. Un culo que en aquel momento me pareció que era lo más bonito que había visto nunca. Una y otra vez fui azotándola sin prisas, pero con firmeza. Una y otra vez. Una y otra vez...

Ella se retorcía, subía y bajaba sus nalgas, las rotaba de un lado a otro, y, de vez en cuando, soltaba un "Aughh", pero se portaba bien, admitía su castigo. Yo, desnudo, iba notando cómo cada ver era mayor mi excitación... y la suya.

Ella comenzó a gritar como una posesa:

- Desátame y fóllame, cariño... ¿A qué esperas para darme lo que es mío... Hazlo ya... ¡Jódeme!.

Yo seguí azotándola sin piedad. Dejé de hacerlo con el cinto y seguí dándole con mi mano. Una y otra vez me pedía que la poseyera, que terminara su castigo y la hiciera gozar como se merecía.

Y pensé entonces que sería estupendo follarla así, por detrás, sin desatarla, sin posibilidad de escape. Ella no podría zafarse de mis embestidas. Así es que di por terminados sus castigo y agarré sus caderas con ambas manos. Puse mi ariete junto a la entrada de su vulva... y la embestí violentamente. Dios, lo estaba deseando.

- ¿Pero qué haces?... Desátame, cabrón.

No la hice caso... empecé a bombear de manera constante y violenta mientras la sujetaba del pelo, tirando de él hacia atrás... Era como una yegua, briosa y salvaje. Ella se movía como queriéndose liberar de la presa, pero siguiendo el compás de mis acometidas.

Fueron unos minutos excelsos, de rabia contenida y pasión desbordada.

Jadeante y feliz, terminé sobre ella. Había sido algo extraordinario y algo que seguramente repetiría más de una vez. Fue uno de los días que con el paso del tiempo aún conservo con la misma intensidad del momento en que se produjo.

SPANKTHOR

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Mis comienzos con Ana (2) http://spankthor.lacoctelera.net/post/2007/07/24/mis-comienzos-con-ana-2- 2007-07-24T14:29:59+00:00 Me senté sobre el borde del sofá y, tirando de su muñeca izquierda, la coloqué boca abajo sobre rodillas.

Llevaba una falda a medio muslo, por lo que al colocarla apenas llegaban para tapar sus nalgas. Por un momento me quedé admirando la parte alta de sus muslos. - Te voy a dar unos buenos azotes en el culo para que sepas lo que es bueno, y aprendas a respetarme - y diciendo esto, levanté mi brazo derecho y lo dejé caer sobre sus nalgas, al principio sin demasiada convicción, pero como vi que apenas se inmutaba, lo descargué con mayor fuerza, tras lo que empecé a escuchar sus grititos, castigada. En un principio, alternaba el lugar de caida de la mano, a la derecha, a la izquierda, regodeándome con cada azote.

Al principio la nalgueaba sobre la faldita, pero por a poco la mano fue golpeando la parte alta de sus muslos, calentando y enrojeciendo su piel, y fue cuando empezó a hacer mella en ella el castigo...

- ¡Joder!. ¡Escuece! Pero la muy golfa seguía sin oponer resistencia.

- ¡Cállate y espabila, pequeña puta!. ¿Crees que me gusta que me des esquinazo, verte con otro chico?. A partir de ahora sólo harás lo que te diga.

- Sí, Luis... ¡Aughh! Lo que tú digas.

No sé si fueron 20 o 30 azotes los que cayeron sobre su trasero, pero gocé como nunca. Cuando me cansé, y queriendo evitar que notara la erección que tan violentamente estaba teniendo, le ordené levantarse. Me la quedé mirando. Ella, con la cabeza baja, con la cara colorada, se colocaba las manos sobre su trasero dolorido. A mi comenzaban a picarme las manos, y por un momento quise dejar los azotes, pero se me ocurrió que podía empezar a jugar con ella... a dar una pequeña vuelta de tuerca...

- ¿Sabes lo que va a hacer ahora la niña mala?.

Levantó su vista hacia mí.

- ¡Desnuda tu culo para mi!

Como ví que me miraba sin comprender, insistí con mayor firmeza.

- ¡Que te quites la falda, te digo, y quítate la braguitas, ¿o quieres que yo mismo te las quite?!

Se dio la vuelta, avergonzada, retiró su falda. Para que se quitara sus braguitas blancas hube de insistir de nuevo, pero lo acabó haciendo. Pude ver su culito, nada aparatoso, y observé cómo la parte alta de los muslos estaba ya colorada, pero sus nalgas apenas estaban algo rosadas, por lo que la ordené:

- No he acabado contigo. Coloca tus brazos sobre la mesa y separa las piernas.

Y lo hizo. Metí mi mano bajo la cama y localicé una de mis zapatillas. Me acerqué por detrás. Vi sus nalgas que parecían llamarme, y pasé mis dedos por debajo, acariciando levemente su vulva... estaba mojada, ¡excitada!

- Vaya con la nena.. ¿Te excita esto?.

No dijo nada.

- ¿Te pone cachonda, verdad? – Pasé de nuevo mis manos por su rajita y le di a probar sobre sus labios su propia humedad. Sacó su lengüecita, lamió, se introdujo el dedo en la boca, y yo le aferré su mentón, y le descargué un zapatillazo con fuerza, para que lo sintiera. Pegó un salto.

-¡Quieta! ¡Ni te muevas!.

Comencé por descargar varios zapatillazos, lentamente, como desgranándolos. De vez en cuando le acariciaba su conejito, ardiente, húmedo, e incluso introducía mi dedo pulgar entre sus labios carnosos y tibios... Y, joder, cómo me estaba aguantando las ganas de poseerla allí mismo, pero no podía ser, tenía que castigarla, que supiera como podía ser tratada, no quería convertirlo en una fiesta de sexo, y menos ahora, que la sabía excitada, receptiva.

Ella comenzó a gimotear y a suplicar que por favor parara. Yo insistí un poco más.

- Me detendré cuando lo crea conveniente, cariño.

De pronto me detuve. Observé mi obra, dejando pasar unos segundos, los cuales ella aprovechó para decirme que sería buena, que no lo haría más, que yo era su hombre y que si no respondía a mis expectativas, podía castigarla siempre que quisiera.

Ese día le acompañé a su casa y al dejarla en su portal, me llevó tras la escalera, al cuarto de las bicicletas. Abrió la puerta y entramos. Y enla oscuridad me dio un largo, profundo y delicioso beso que jamás olvidaré, momento que yo aproveché para introducir mi mano bajo su falda y hurgar, decidido, con mis dedos dentro de su vulva... ¡joder, sí que estaba mojada!...

Se pegaba a mí como una lapa, enroscándose, sin dejar de meter su lengua en mi boca. Mientras, yo seguía con mis dedos hurgando dentrode su delicioso coñito, aferrando su vulva y apresando su clítoris, estirándolo y frotándolo con mi dedo corazón. De pronto, se estiró y emitió unos gemidos agudos, pero contenidos y se quedó quieta por un instante.

A continuación, se puso en cuclillas y tras abrir la cremallera de mi pantalón, sacó mi polla erecta, a punto de reventar. Apenas tuvo tiempo de aprovecharla: fue sentir la cálida y húmeda boca de Ana y explotar dentro, e inundándola....

Y eso sólo fue el comienzo. Vendrían más días de locura spank con ella.

SPANKTHOR

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Mis comienzos con Ana (1) http://spankthor.lacoctelera.net/post/2007/07/10/mis-comienzos-con-ana 2007-07-10T17:26:35+00:00 Lo cierto es que conocí a Ana una noche de fiesta recorriendo pubs musicales en León. Yo por aquél entonces tenía 25 años y ella aún disfrutaba de los 21. Era poquita cosa, 1,61 m: morena, delgadita, con caderas breves pero, eso sí, con generosas tetas. Aunque no era especialmente guapa, sí era muy agradable hablar con ella. Estudiaba magisterio y tocaba en un grupo musical de la movida leonesa.

Intimamos en seguida y cuando quisimos darnos cuenta, llevábamos varios días saliendo por las noches, disfrutando del León nocturno. No éramos novios, pero nos atraíamos mutuamente: Bailábamos, íbamos al cine,... pero cuando querías traspasar fronteras en la intimidad, era bastante sosa y apenas te daba cancha.

Eso era así, hasta cierto día en que quedamos en el Húmedo, éste es un barrio de León en donde se alterna entre cañas y tapas.

Eran las ocho de la tarde cuando llegué al bar en el que estábamos citados, como lo hacíamos habitualmente, me hizo esperar y, al poco, la vi llegar acompañada de un chico.

Me acerqué a ella, pero ella respondió retirándose, haciendo como que no me conocía y dándome a entender que con quien estaba era con el otro. Lo intenté varias veces cada vez más extrañado de su actitud, y con el mismo resultado: me esquivaba dándome la espalada o alejándose con el chico. Llegué a cabrearme muchísimo, pero sin manifestarlo, simplemente me fui a casa solo, rumiando lo sucedido.

Me puse a ver la tele, intentando olvidar lo sucedido, pero con un gran resquemor ante una situación que no entendía. En ello estaba cuando sobre las 11 y media de la noche llaman a la puerta y me encuentro con Ana, quien me pide pasar para hablar. Yo, dando muestras de “no pasa nada”, la invito a pasar. Me pide perdón por lo sucedido, me dice que no sabe qué le ha pasado, que se encontró con este chico,... tofo ello en una actitud temerosa y muy sumisa, algo que desconocía en ella.

Obviamente sus explicaciones me crecieron, pues aunque había adoptado en principio una posición de “no me has hecho el daño que imaginas... no ha pasado nada”, pasé pronto a una actitud severa, dada su sumisión.

Le dije varias cosas de forma enérgica: “¿quién crees que soy para tratarme así?. ¿Crees que soy tan gilipollas como para sentir celos?. ¿Eres tan estúpida que con un “perdona, no lo hice con intención”, es suficiente?... Por mi tienes la puerta de la calle abierta, sólo tienes que cerrarla por fuera y no volver a cruzarte más en mi camino..” y cosas por el estilo”.

Ella sólo cabeceaba y balbuceaba cosas como “lo siento... he sido una tonta... no sé porqué lo he hecho... sólo quiero estar contigo...”

Claro que yo al principio no caí en la cuenta, pero ella no hacía más que insinuarme que merecía un castigo, pues repetía frases como “merezco lo que me digas,... Castígame, si quieres, por mi comportamiento,... Hazlo. He sido mala. tienes toda la razón... soy una estúpida”.

Hasta que la dije que se había portado como una niña y que necesitaba que alguien la enseñase a comportarse. Le cambió la cara.

- Podrías guiarme tú. Es verdad que soy como una niña, y necesito un severo correctivo – me dijo.

Y, de pronto, una idea cruzó por mi cabeza. Yo, que de vez en cuando alquilaba vídeos sobre spanking, incluso sobre bondage y sadomasoquismo, tenía a mis pies la oportunidad de expresarme con ella como tantas veces había imaginado.

¿De veras – la dije – estás segura de que necesitas un correctivo?.

Sí, necesito que me perdones. Soy una niña tonta y quiero un hombre severo, que me eduque.

¿Estás segura de lo que dices?

Y ella, de pronto, dejó su imagen sumisa y levantó la mirada, desafiante, y me dijo lo que en ese momento quería escuchar:

- ¿A qué crees acaso que he venido entonces?.

Me quedé mirándola, la tomé por la barbilla y mirándola a los ojos le dije:

- Tú lo que necesitas es unos buenos azotes..

... ¿Y tú crees que serás capaz de dármelos?

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Hola, spankers y spankees http://spankthor.lacoctelera.net/post/2007/07/10/hola-spankers-y-spankees 2007-07-10T17:21:06+00:00 Acabo de darme de alta en estas páginas e iniciar mi blog. Soy un Dominante madrileño, amante principalmente del spankingy de todas sus variantes. Tengoexperiencias desde mi adolescencia y, lo que es aún más importante, con deseos de seguir experimenteando en la práctica de los azotes y dejar volar la imaginación.

Unas manos fuertes sobre un culito indefenso... Pocas cosas hay tan delicadas, tan dulcesy excitantes como el temblor de unas nalgas calientes, coloradas, ofrecidas...

Busco encontrar amigos y amigas que disfruten de los mismos juegos, incluso de la entrega y la sumisión dentro del respeto y la confianza. Nada hay mejor que contar con la amistad de quienes disfrutan de los mismos gustos y aficiones.

Un saludo, amigas y amigos.

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